Base Sólida
De un sueño genuino a la construcción de una industria referente, Moacir Bonassa recuerda el origen de FARJ, los valores familiares y los desafíos que moldearon la empresa a lo largo de décadas.

Revista Caminhoneiro – ¿Cómo nació la idea de crear Farj y cuál era el objetivo principal al inicio de la empresa?
Moacir Bonassa – La idea de crear Farj nació de un deseo muy claro: proporcionar a nuestros hijos una condición de vida mejor que la que yo y mi esposa, Rosa, tuvimos al inicio de nuestro camino. En aquella época, yo era tornero mecánico y, desde el principio, el objetivo era construir algo sólido que trajera seguridad, estabilidad y tranquilidad para la familia. Quería garantizar a mis hijos una buena educación y la oportunidad de estudiar. Suelo decir que soñaba con el día en que mi esposa pudiera ir al mercado sin tener que hacer cuentas, sin la preocupación de si el dinero alcanzaría para comprar naranjas o bananas. Ese deseo sencillo, pero lleno de significado, representa dignidad, libertad y la posibilidad de vivir con más serenidad. Fue a partir de ese propósito que la Farj comenzó a ser construida.
Revista Caminhoneiro – La historia de Farj se confunde mucho con su historia personal. ¿Cómo fue emprender en aquel comienzo?
Moacir Bonassa – Farj nació en 1978, y la historia de la empresa siempre estuvo profundamente ligada a mi trayectoria personal. Emprender nunca fue sencillo, y al principio los desafíos eran diarios. Tenía una familia que cuidar, sueños que cumplir y mucha voluntad de hacer que funcionara. La colaboración de Rosa fue fundamental desde el primer momento. Con su apoyo, los obstáculos se volvieron más livianos y el camino, más motivador. Al principio, la prioridad era afianzarse en el mercado. Farj comenzó como un taller especializado en el reacondicionamiento de frenos, y era necesario construir un nombre, ganar confianza. El mayor desafío de aquellos primeros años fue, precisamente, ser reconocido como un prestador de servicios honesto, competente y comprometido con la calidad. Esa credibilidad se construyó con mucho trabajo, día tras día, y se convirtió en la base de todo lo que vino después. Al final, a pesar de la falta de recursos materiales y financieros, nunca faltó la voluntad de vencer.
Revista Caminhoneiro – ¿El papel de su esposa, Rosa Maria Nader Bonassa, fue fundamental en la construcción de Farj?
Moacir Bonassa – Muchísimo. El papel de Rosa fue absolutamente fundamental desde el principio. Ella siempre estuvo a mi lado, participando activamente en el día a día de la empresa, trabajando en las áreas de ventas y cuentas por cobrar. Su presencia ayudó a estructurar la Farj y a dar equilibrio al negocio. En un momento determinado, decidió alejarse de la rutina de la empresa para dedicarse a un nuevo capítulo de la vida: el nacimiento de nuestro primer nieto, Moacir Bonassa Neto. Eso demuestra bien quién es ella: una mujer activa, comprometida, que nunca dejó de contribuir, ya sea en la empresa o en casa. Sin duda, su participación fue —y siempre será— fundamental.
Revista Caminhoneiro – La familia siempre ha tenido un papel central en su trayectoria. ¿Cuántos hijos tienen, cuáles son sus nombres y de qué forma esa unión familiar inspiró el nombre “Farj”?
Moacir Bonassa – Tenemos tres hijos: Fábio Bonassa, Ana Claudia Bonassa y Junior Bonassa. Los lazos familiares siempre han sido la base de todo, y eso se reflejó naturalmente en el nombre de la empresa. “Farj” es un homenaje directo a nuestros hijos y a mi esposa Rosa, formado a partir de las iniciales de sus nombres. Fue una manera de eternizar ese vínculo y dejar registrado, desde el inicio, que la empresa nació sustentada por valores sólidos y muy bien definidos.
Revista Caminhoneiro – ¿Cuál ha sido el momento más emocionante de la historia de Farj hasta hoy?
Moacir Bonassa – Sin duda, la compra de la primera máquina. Es un momento que hasta hoy recordamos con mucha alegría. Fue un paso decisivo para el desarrollo de la empresa. A lo largo de nuestra trayectoria, tuvimos otros hitos importantes —la obtención de la certificación ISO 9000, la decisión estratégica de finalizar el reacondicionamiento para enfocarnos exclusivamente en la industria—, pero nada se compara a la importancia de esa primera máquina, que incluso está expuesta aquí. Representa el inicio de todo. Se trata de un torno mecánico, un IMOR, que en aquel entonces tenía una función esencial: producir piezas que yo consideraba con valores elevados para comprar en el mercado. Como yo era tornero mecánico de profesión, trabajaba durante el día y, por la noche, me dedicaba a la producción de esas piezas. Ese esfuerzo, esa dedicación y esa máquina fueron fundamentales para dar origen a Farj y construir la base sólida que la empresa tiene hoy.
Revista Caminhoneiro – ¿Cuáles son, actualmente, los principales productos fabricados por Farj?
Moacir Bonassa – Hoy, nuestro producto principal, el verdadero estandarte de Farj, es el servo de embrague. La empresa es una gran fabricante de servos y cilindros de embrague, que representan la mayor parte de nuestra producción. Además, también fabricamos cabezales de compresor, ampliando nuestro portafolio. Sin embargo, los servos de embrague siguen siendo el producto estrella, tanto en volumen como en importancia estratégica para la empresa.
Revista Caminhoneiro – ¿Qué diferenciales ofrece Farj en relación a sus competidores?
Moacir Bonassa – Nuestro principal diferencial se basa en algunos pilares muy claros. Uno de ellos es la calidad, que para nosotros es absolutamente innegociable. Este concepto no está solo en el discurso; forma parte de los valores de la empresa y orienta todas las decisiones, desde el desarrollo de los productos hasta la entrega final al cliente. Además, Farj se destaca por la atención cercana y por un servicio posventa eficiente, con una preocupación real por acompañar al cliente incluso después de realizada la venta. Contamos también con técnicos actuando directamente en el campo, visitando el mercado, brindando soporte, orientando aplicaciones y ayudando a generar demanda de forma técnica y responsable. Esa combinación de calidad rigurosa, presencia técnica en el mercado y relación cercana con el cliente es lo que nos diferencia y sustenta la confianza que Farj ha construido a lo largo de los años.
Revista Caminhoneiro – ¿Qué mercados atiende la empresa actualmente? ¿Farj actúa en el mercado nacional o también en el internacional?
Moacir Bonassa – Hoy, Farj actúa con un enfoque total en el mercado nacional, atendiendo a clientes en todas las regiones de Brasil. Además, la empresa también marca presencia en el mercado internacional, con una actuación consolidada en países de América del Sur. Esta expansión regional refuerza la fuerza de la marca y demuestra que nuestros productos cumplen con los estándares de calidad exigidos tanto en el mercado interno como fuera del país.
Revista Caminhoneiro – ¿Podría contarnos un poco sobre el parque fabril actual de Farj?
Moacir Bonassa – Desde su fundación, la filosofía de la empresa siempre ha sido invertir en tecnología moderna como base de su desarrollo. Actualmente, contamos con un parque fabril moderno, equipado con máquinas de última generación, como inyectoras y tornos. Aunque nuestras iniciativas en Industria 4.0 aún están en una fase inicial, ya estamos estructurando procesos y adoptando tecnologías alineadas a este concepto, con enfoque en innovación, eficiencia y automatización. Nuestro entorno productivo refleja ese compromiso con la modernización continua.
Revista Caminhoneiro – ¿Cuáles son los principales desafíos del sector en los próximos años?
Moacir Bonassa – Uno de los principales desafíos del sector hoy es el escenario económico, especialmente las altas tasas de interés, que impactan directamente en la capacidad de inversión de las empresas. Con el costo de capital elevado, muchos empresarios terminan adoptando una postura más cautelosa, posponiendo proyectos de expansión y modernización. Otro punto importante es la incertidumbre respecto a la reforma tributaria. Todavía hay muchas dudas sobre cómo se implementará y cuáles serán sus efectos prácticos sobre la industria, lo que genera inseguridad en el planeamiento a mediano y largo plazo. También enfrentamos un desafío relevante en la formación y retención de mano de obra. El sector industrial exige calificación, disciplina y visión de carrera, pero hoy hay un cambio en el comportamiento del mercado laboral, con profesionales que buscan más flexibilidad y retornos inmediatos. Esto crea un desajuste con la lógica de la industria, que invierte en capacitación y desarrollo pensando a largo plazo. Históricamente, la industria de autopartes siempre fue un entorno de crecimiento profesional, con innumerables ejemplos de personas que comenzaron en funciones básicas y llegaron a cargos de liderazgo. Mantener esa cultura de formación y continuidad es un desafío importante para el futuro del sector.
Revista Caminhoneiro – ¿Qué consejo le daría a quien desea emprender hoy en Brasil?
Moacir Bonassa – Emprender en Brasil sigue exigiendo mucha dedicación, eso es innegable. Pero hoy, más que trabajar largas horas, es fundamental trabajar con propósito, preparación e inteligencia. El emprendedor necesita estudiar, entender profundamente el mercado, saber quién es su cliente, cómo consume, dónde consume y qué genera valor para él realmente. Ya no es como antiguamente, cuando solo el esfuerzo y el valor bastaban para que un negocio prosperara. Hoy la complejidad es mayor. Vivimos una era en la que el éxito está ligado a la estrategia, a la innovación y a la experiencia del cliente. Incluso en sectores tradicionales, como el industrial, es necesario pensar en la jornada del cliente, en la calidad del servicio, en la relación y en la eficiencia de los procesos. Además, el mercado ha cambiado. Vemos el surgimiento de muchas startups, nuevos modelos de negocio, soluciones digitales y formas diferentes de generar valor. Esto no elimina la importancia de la industria, pero demuestra que emprender hoy exige adaptación, visión de futuro y capacidad de aprender continuamente. Por lo tanto, el consejo principal es: esté dispuesto a dedicarse, sí, pero principalmente a prepararse, a actualizarse y a entender el nuevo contexto del mercado. Trabajar mucho es importante, pero trabajar bien y con estrategia es esencial.
Revista Caminhoneiro – ¿Qué es lo que más orgullo le da al mirar la trayectoria de Farj?
Moacir Bonassa – Lo que más nos enorgullece es la contribución de Farj al fortalecimiento de la industria nacional. Desde el principio, creímos en la importancia de producir en Brasil, invirtiendo en el desarrollo de tecnología, de personas y de procesos propios. La nacionalización nos permite seguir de cerca cada etapa de producción, mejorar continuamente nuestros estándares internos y evolucionar junto con las demandas del mercado de vehículos pesados. Ese involucramiento directo con el proceso productivo es fundamental para sustentar una cultura de calidad, innovación y responsabilidad técnica. Producir en el país también significa generar empleos, desarrollar la cadena productiva local y contribuir al crecimiento de la industria automotriz brasileña en su conjunto. Para nosotros, es una construcción a largo plazo, basada en la consistencia, el aprendizaje continuo y el compromiso con el sector. Mirar la trayectoria de Farj y ver que seguimos creciendo con esa visión, incluso ante los desafíos del mercado, es motivo de gran orgullo.
Por Graziela Potenza
Fuente: https://pdf.magtab.com/reader/revista-caminhoneiro/26426#page/9
